Así ha evolucionado la Biblioteca de la UOC

Antiguo vídeo promocional de la UOC en los años noventa
Editado por: Sandra Pérez
21/10/21

Primera directora de la Biblioteca: «Lo que sabíamos es que no podíamos crear una biblioteca similar a la presencial porque todos nuestros usuarios seguían los cursos desde casa con su ordenador».

Para celebrar el Día de las Bibliotecas (24 de octubre), y coincidiendo con el 25.º aniversario de la UOC y el lanzamiento del nuevo web, echamos la vista atrás para ver cómo ha evolucionado la Biblioteca a lo largo de estos años.

En 1995, en un momento en el que Google ni siquiera existe y en la mayoría de hogares no es posible hablar por teléfono fijo y navegar por internet a la vez, nace la primera biblioteca universitaria completamente digital del mundo. Su primera directora (1995-2010), Adoració Pérez Alarcón, nos explica cómo fueron los orígenes de una biblioteca virtual a mediados de los años noventa.

Adoració Pérez Alarcón, 

¿Cómo era la Biblioteca en sus inicios? ¿Cuáles eran sus particularidades, lo que la diferenciaba del resto de bibliotecas universitarias?

No encontramos ningún referente. Lo que sabíamos es que no podíamos crear una biblioteca similar a la presencial porque todos nuestros usuarios seguían los cursos desde casa con su ordenador. Buscamos contenidos y servicios digitales y lo hicimos todo de una forma diferente, centrándonos en lo que necesitaba el usuario, borrando el concepto tradicional de biblioteca.

Llegamos a la conclusión de que teníamos que hacer un tipo de biblioteca just in time para que el usuario tuviera lo que necesitaba en el momento que lo necesitaba y prescindiera de una acumulación de contenidos y servicios.

Empezamos con una biblioteca muy simple, con un par de botones: uno para los servicios de información y otro para un pequeño catálogo. Con el tiempo añadimos sumarios, resúmenes, imágenes de las cubiertas de los títulos y una aplicación que permitía pedir que los libros en préstamo se puedieran enviar domicilio o a un centro de apoyo. En el primer curso, en el equipo de la Biblioteca estábamos dos personas: Jordi Serrano, el jefe de automatización, y yo misma. En el siguiente curso ya fuimos ocho.

También creamos un tablón virtual para que la gente pudiera pedir información hacer todo tipo de preguntas, y nos pusimos manos a la obra para seleccionar material de internet.

A finales de los años noventa, con un mercado editorial eminentemente en papel, la Biblioteca ya contaba con un catálogo de contenidos en línea. ¿Qué retos tuvieron que afrontarse para hacer crecer la colección digital?

El primer reto fue buscar información. Lo hicimos con una gran implicación de las direcciones de los estudios y del profesorado, y este fue uno de los temas clave para definir los contenidos. Primero buscamos en internet información que se adaptara a nuestros estudios, establecimos una norma de selección de recursos y contactamos con proveedores de bases de datos. Las negociaciones fueron muy complejas porque les parecía extraño dar acceso a todo su material a personas que estaban conectadas desde su casa y no desde un espacio presencial más controlado.

¿Cómo se adaptó el rol del bibliotecario en una biblioteca virtual?

Cuando hacíamos la selección, buscábamos a personas con conocimiento informático, vocación de servicio y muy buenas aptitudes de documentalismo para seleccionar contenidos de internet. Con anchura de miras, debían pensar cosas que todavía no se habían pensado.

¿Y cómo era la comunicación con los usuarios de la Biblioteca?

Muy fluida. La mayoría trabajaba y tenía muchas ganas de colaborar con todo. El contacto era muy fácil y muy frecuente. Esto se complementaba con encuentros presenciales, que permitían establecer un contacto directo.

También hicimos mucha formación al usuario y desarrollamos servicios de noticias temáticas, servicios personalizados (como los servicios de difusión selectiva de la información), servicios de envío de sumarios de diarios y boletines oficiales de Cataluña, España y Europa, etc.

¿Cómo valoras tu etapa en la Biblioteca?

Muy positivamente, tanto por el equipo que formamos como por los usuarios que teníamos. Nos lo pasamos muy bien e hicimos mucho trabajo. También pusimos mucho énfasis en el papel de los formadores para que todo fuera más fácil para el usuario.

Una biblioteca digital en los años noventa

La actividad de la Biblioteca se inició con la UOC con el objetivo de dar apoyo al aprendizaje, la docencia y la investigación de la universidad. Fue la primera biblioteca universitaria española completamente virtual, sin mostradores ni paredes, en la que los recursos y servicios se ofrecían en línea.

1995

A lo largo de su primer año de vida, la comunidad de la UOC podía acceder a la información bibliográfica de los documentos físicos disponibles y hacer preguntas a través de un buzón de correo electrónico.

1996-1997

Los usuarios ya disponían de un catálogo de contenidos en línea y podían pedir libros en préstamo y trasladar sus dudas a través de los formularios de los servicios. Se empezaron a ofrecer recursos digitales suscritos, como libros o artículos, a los que se podía acceder desde cualquier ordenador y ubicación. De este modo, nació una colección de contenidos digitales que actualmente sigue creciendo.

1999-2000

La Biblioteca se integró en el aula. Los estudiantes encontraban un apartado específico con materiales didácticos y recursos de información de la Biblioteca para sus asignaturas que se convirtió al poco tiempo, en la pestaña Recursos del aula.

Este elemento es diferenciador respecto al resto de universidades: el estudiante de la UOC tiene a su disposición todos los recursos necesarios para superar su proyecto formativo.

A principios del siglo XXI se podía consultar el catálogo a través de la tecnología wireless application protocol (WAP). La de la UOC fue una de las primeras bibliotecas en trabajar con esta tecnología.