Cinco consejos para mejorar la redacción de tus trabajos académicos

Una persona escribiendo
21/10/20

El equipo del Servicio Lingüístico de la UOC te comparte algunas pautas para comunicarte de forma eficaz.

Con el curso iniciado y la entrega de los primeros trabajos, compartimos contigo cinco consejos prácticos del Servicio Lingüístico para que mejores la calidad de tus textos y garantices su eficacia comunicativa.

1) Sigue los pasos del proceso de redacción: planifica, escribe y revisa.

Antes de empezar a redactar el trabajo, pregúntate para quién escribes, qué quieres decir y cuál es el objetivo del texto. Todo esto condiciona tu escrito, el orden en el que expones las ideas, la información que incorporas e, incluso, el tipo de texto que planteas.

Es bueno empezar a redactar teniendo en cuenta sobre todo el contenido; por lo tanto, deja para después aspectos como el perfeccionamiento del estilo del texto, la consulta de dudas puntuales de lengua o la adecuación del escrito a una presentación formal.

Redactar es ir sobrescribiendo borradores, cada vez más eficaces para conseguir plasmar lo que queremos comunicar. De acuerdo con esta idea, la revisión es una acción simultánea a todo el proceso. Ahora bien, no olvides revisar el texto del trabajo al final, y si tienes tiempo para dejarlo reposar antes de la lectura definitiva, mejor.

2) Ten en cuenta el propósito comunicativo del texto: hazlo eficaz.

Adecúa el escrito a la situación comunicativa, en este caso el ámbito académico. Ten claro, pues, qué papel tienes como redactor, cómo te diriges al receptor, qué canal usas y en qué contexto te mueves. Esta es la clave de la eficacia de un texto.

Revisa la coherencia de lo que escribes, es decir, que el orden de exposición de las ideas sea progresivo y que la distribución de los párrafos y los apartados sea adecuada. Los párrafos son unidades de significado y deben desarrollar, por norma general, una sola idea.

Confirma que en tu escrito las ideas estén relacionadas entre sí, lo que le dará cohesión. Presta atención a las conjunciones, la puntuación o los recursos para mencionar un concepto más de una vez sin repetir la palabra, como los sinónimos o los pronombres.

El texto tiene que poder leerse y comprenderse fácilmente. Usa un lenguaje accesible, evita las palabras rebuscadas y descarta frases largas o complejas, con muchas subordinadas o incisos. El texto ganará legibilidad.

3) Asegúrate de que el texto sea correcto lingüísticamente.

La corrección lingüística es esencial en cualquier escrito. Tienes muchos recursos a tu alcance para verificar que tu trabajo no contenga errores de lengua, entre los que destacamos el web Lengua y estilo de la UOC. Encontrarás una guía práctica con información sobre ortografía, morfología y sintaxis, y un apartado dedicado específicamente a los criterios lingüísticos sobre léxico.

Además, el web de la Biblioteca tiene un monográfico de recursos lingüísticos muy completo y actualizado para consultar diccionarios y herramientas de todo tipo. Uno de los recursos que encontrarás es el Diccionario panhispánico de dudas, la obra de la Real Academia Española para resolver las dudas lingüísticas más habituales que plantea el uso del español.

4) Usa un lenguaje inclusivo: evita un uso sexista de la lengua.

Hay algunos aspectos que puedes tener en cuenta para que tus trabajos no reproduzcan estereotipos de género. Como norma general, debe procurarse que exista simetría en los tratamientos de hombres y mujeres y que los términos que se usan incluyan a ambos sexos.

Consulta esta infografía sobre perspectiva de género del kit del eLearn Center, basada en el contenido del web del Servicio Lingüístico, para encontrar el recurso más adecuado para cada caso. Ten en cuenta que puede haber más de una opción válida y que las soluciones no deben aplicarse de forma mecánica, puesto que el uso de una u otra puede hacer cambiar el sentido o el matiz de lo que se dice.

5) Cita correctamente.

Finalmente, uno de los requisitos imprescindibles en cualquier actividad académica es identificar las ideas, las imágenes o los datos ajenos y su procedencia. En este sentido, usa citaciones dentro del texto (autor/a, año, páginas) e incluye la referencia correspondiente en el apartado de la bibliografía, al final del trabajo.

Sigue las pautas que encontrarás en este apartado de la Biblioteca para citar correctamente diferentes formatos en los estilos APA, ISO y Vancouver, desde un tuit de Twitter hasta un vídeo de YouTube o una página web.

 

Con estos consejos del Servicio Lingüístico, seguro que mejorarás tus dotes de redacción y conseguirás construir textos eficaces. ¡Suerte en el inicio del curso!